La compañía italiana llegó a México dispuesta a sembrar de fibra óptica todo el continente, incluido Silicon Valley, y a comprarle Condumex a Slim. Pero ahora Trump la pone a dudar.

Al italiano Valerio Battista le gusta México. Ha visitado el país como turista en varias ocasiones, pero el pasado mes de noviembre llegó con un itinerario distinto: voló a Durango, una ciudad inusual en la agenda de los turistas. La razón es que esta vez vino para quedarse. Battista es CEO, desde 2005, de Grupo Prysmian, compañía hermana de la llantera Pirelli y un referente en el mundo en la fabricación de cables, con ventas cercanas a 8,000 millones de dólares (mdd).

Durango es clave para los planes de Prysmian. Desde 2012, la compañía tiene en este estado una de sus plantas de producción de cable más importantes, que adquirió en poco más de 1,250 mdd de la inglesa Draka. Desde ahí consolidó dos de sus más importantes proyectos recientes: la fabricación de cable especializado, tanto para la industria automotriz como para la aeroespacial, que vende en México y envía a otros mercados.

La planta de Durango tiene dos naves. En una se producen al día unas 20 toneladas de cable de cobre para arneses automotrices, las cuales se entregan a firmas como Lear y Yazaki, quienes, a su vez, las suministran a armadoras como General Motors. Se trata del espacio fabril dedicado a la proveeduría automotriz más grande que Prysmian tiene en el mundo.

La otra nave está destinada al sector aeroespacial. Ahí se manufacturan al año 20,000 km de cable de cobre para exportar, en su mayoría, a la base que tiene en Francia su principal cliente: Airbus. Ese cable, más ligero que el tradicional, es utilizado en los sistemas de entretenimiento y controles de los aviones A380 y A350. En promedio, cada avión utiliza 3,000 km de cable.

Pero los planes de Prysmian para Durango van más lejos.

Pretende que, en 2017, su planta en esta ciudad tenga un papel aún más protagónico, así que abrirá un tercer edificio al lado de las actuales instalaciones y lo destinará sólo a la fabricación de fibra óptica, cuyo uso crece hasta 20% al año en el mundo.

El plan es que esta nueva fábrica se convierta en la más importante en producción de ese hilo para la conducción de datos en el continente americano, confirma Battista, un egresado de la Universidad de Florencia. Para ello, su mayor nivel de producción, aproximadamente 10,000 m2, debería de alcanzarlo en tres o cuatro años.

“Hasta hace unos meses, Durango era importante para nosotros por los enfoques especializa-dos que teníamos ahí, pero ahora nuestra mira también está puesta en el negocio de las telecomunicaciones, en la producción de cable de fibra óptica, que es su esencia”, agrega el directivo.

La fibra óptica es clave para las telecomunicaciones pues ningún otro material conocido tiene la capacidad de transportar la cantidad de data que se genera en el mundo gracias a internet.

La expectativa del directivo para el primer año es entregar a clientes 1 millón de kilómetros de hilo, cifra que, con el tiempo, subirá a 5 y 8 millones. Tal producción pretende atender, principalmente, cuatro mercados: México, Centroamérica, Colombia y la costa oeste de Estados Unidos.

Para concretar este proyecto, la compañía destinó, en primera instancia, 14 mdd; sin embargo, la proyección para 2019 es que la inversión llegue a 20 mdd.

La mira de Prysmian también está puesta en Estados Unidos y, más específicamente, en su costa oeste, en Silicon Valley. Desde la planta de Durango buscarán ser el principal proveedor de fibra óptica en esa zona, con especial atención en las empresas tecnológicas, expone Hakan Ozmen, director de Prysmian para Norteamérica.

Recientemente, empresas como Amazon y Google anunciaron planes para construir sus propias redes de fibra óptica a lo largo y ancho de Estados Unidos, pero los ejecutivos europeos (Prysmian tiene su sede en Milán) también muestran sus reservas. Su plan de aprovechar el TLCAN y vender su cable al otro lado de la frontera lo puede estropear Donald Trump con sus tentativas de renegociar o incluso eliminar el tratado. Para venir a México, los ejecutivos de Prysmian tomaron en cuenta la ubicación geográfica, el bajo costo de la mano de obra mexicana y, por supuesto, las oportunidades que da el tratado. “Sinceramente, me siento preocupado”, reconoce Battista.

El plan complementario es Centroamérica. El mercado de esta región no tiene la dimensión del de la costa oeste de Estados Unidos, además de que ostenta un bajo desarrollo en materia de telecomunicaciones. Prysmian espera, para finales de 2017, tener 11% del negocio de fibra óptica en la región, apoyada en sus aliados estratégicos Tigo, Une y Movistar.

Hambre de fibra

La nueva instalación fabril en Durango tiene el propósito de cubrir, en menos de dos años, 6% del mercado de cable de fibra óptica en el país, indica Jaouad Ben-Hamman An-Naseri, de origen español, y quien lidera la operación de Prysmian en México.

“Hoy somos pequeños en México. La compra de Draka, que era dueña de la fábrica, nos dio presencia. Ya tenemos fuerza en el tema automotriz y aeroespacial, dos sectores que son muy exigentes. Con la nueva apertura reforzaremos nuestra posición”, expresa Ben-Hamman.

La fibra óptica pueda hacer de plataforma para el despegue de Prysmian en México, sobre todo porque este tipo de infraestructura es aún muy limitada en el país, opina Ernesto Piedras, director de la consultora en telecomunicaciones The CIU. “México tiene un déficit importante de infraestructura. Es un hecho que el país no cuenta con la fibra que necesita, además de que la que existe no está en todos los casos bien distribuida”, agrega el analista.

“Es evidente que México está necesitado de más fibra óptica. Hoy únicamente tenemos conectada [a internet] a la mitad del país: 65 millones de personas, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet [Amipci], y el reto que tenemos es enorme e implica contar con un mayor despliegue”, coincide Jorge Fernando Negrete, presidente de Mediatelecom. De esas conexiones, únicamente 1.20% se hacen mediante fibra óptica, señala el estudio Panorama de la economía digital, hecho por la OCDE en 2015.

A pesar de todo, no será sencillo para Prysmian lograr sus planes. Las inversiones en fibra óptica en México han estado en manos de grandes empresas de telecom, quienes han armado sus redes poco a poco, con excepción de lo hecho por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), cuya red es de 36,000 km.

A la cabeza de las empresas privadas está América Móvil, con 194,000 km, seguida por Totalplay con 50,000. Sería natural que estas empresas ampliaran su alcance de fibra óptica en el país, explica Negrete, pero hay dos factores que lo inhiben. Uno es la decisión del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) de obligar a América Móvil a abrir sus redes a terceros, en aras de mayor competencia, lo cual bajó el ritmo de sus inversiones en una red propia.

Por otro lado, ni América Móvil ni sus competidores han querido fortalecer sus inversiones en este tipo de red en ciertas zonas porque no las consideran redituables, dice Piedras. “La cantidad de fibra óptica en el ‘triángulo de la abundancia’ que forman la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey es, por mucho, superior a la que hay, por ejemplo, en la costa del Pacífico, donde las empresas pueden tener un menor interés económico”, añade.

Esta situación podría cambiar con el proyecto de Red Compartida, que el gobierno mexicano recientemente asignó en licitación al Consorcio Altán, formado por Axtel y Megacable, al frente de un grupo de ocho empresas. La Red Compartida consiste en aprovechar la red de CFE para llevar la cobertura de fibra óptica a 85% del territorio del país en un plazo de ocho años.

Otra gran noticia para Prysmian es el anuncio hecho en febrero de 2016 por la estadounidense AT&T, de ampliar su infraestructura en los países donde opera, incluido México, con la instalación de 6,000 km en este país.

Pero también para las empresas de telecom, la llegada de Prysmian a México es buena noticia. “El hecho de que la fibra se fabrique en México y no esté sujeta a los incidentes del tipo de cambio, como ocurre hoy, es muy importante para nosotros”, explica Eduardo Kuri, CEO de Totalplay.

Totalplay compra la fibra óptica con la que despliega su red a pequeños importadores que la traen de Corea del Sur, por lo que su precio ha sido muy sensible a la volatilidad del tipo de cambio en últimas fechas. Otra firma que ha sufrido los estragos es MCM Telecom, proveedor de telecomunicaciones propiedad de Megacable.

¿Comprarle a Slim?

Otra historia más, con Prysmian como protagonista, podría estar en gestación. Dado que la compañía está interesada en aumentar su cuota de 7% del mercado de cables a escala global y que tiene capacidad financiera, puede pensar en abrir la cartera a una nueva adquisición… y ésta puede ocurrir en México.

La empresa que Prysmian tiene en la mira es nada menos que Condumex, una compañía de Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim y su familia, y cuyas ventas aumentaron 10.7% durante el tercer trimestre del año pasado.

“Es una empresa que obviamente hemos considerado; siempre lo hemos hecho. Está en el mercado en el que hoy tenemos una posición limitada [América] y que está creciendo. Eso es una oportunidad para nosotros”, reconoce Battista.

Pero, a pesar de lo valiosa que pudiera resultar la operación, el ejecutivo prefiere mantenerse cauto. “Nosotros estamos listos para afrontar una compra; hablamos hoy de Condumex, pero, al final, podría terminar por ser otra empresa. Vamos a analizar bien el tema y ubicar quién podría estar interesado en vender, porque no pagaremos precios que no sean adecuados”, aclara.

Si, al final, ninguna compra se concretara, el directivo menciona que su apuesta estaría, como sucedió en este caso en México, en ampliar sus plantas de desarrollo de cable. “Somos la empresa líder del mercado a nivel global, con un 7%. Esto sucede porque es un sector que se encuentra muy pulverizado, pero queremos seguir creciendo y lo vamos a hacer; pero vayamos por pasos: el primero lo daremos en Durango”, concluye.

Estados Unidos. Sólo 8% de las conexiones que se realizan en el país emplean fibra óptica. El mercado de fibra óptica está valuado en 1,900 mdd y, para 2020, podría ser de 2,240 mdd: US Census Bureau.
Colombia. Para ampliar la cobertura de telecom, el gobierno lanzó el proyecto nacional de fibra óptica. La licitación la ganó azteca Colombia comunicaciones. invirtió 350 mdd para desplegar 20,500 km de fibra para una cobertura de 80% del país. Claro, Telefónica y Tigo aprovechan este despliegue y podrían invertir para ampliar la red a los hogares y en servicios. La instalación del cable submarino AMX 1, que recorre 17,800 km desde florida hasta Brasil conecta también con Colombia.
América Central. La región está bordeada por un grupo de seis cables que tocan a todos los países, a excepción de El salvador: Submarine Cable Map. Telefónica cuenta con un despliegue terrestre de cable de 3,158 km. La red centroamericana de telecomunicaciones cuenta con 2,150 km. Telcor espera, para 2018, completar 3,500 km de fibra para fortalecer la conectividad en Nicaragua.

6 Responses to La firma italiana que va por el tesoro oculto de México (y por Slim)
  1. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Proin sed diam sapien. Sed semper urna dictum tellus lacinia vehicula. Ut volutpat, augue vel auctor tincidunt,

  2. Aliquam porta varius molestie.

  3. Maecenas mollis eu metus et eleifend. Nunc ut nunc vitae tellus ornare imperdiet.

  4. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit.


[top]

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *